TURISMO AVENTURA
Chile es elegido por octavo año consecutivo (2022) como el mejor destino de turismo aventura en Sudamérica. Los llamados “Oscar del turismo” (World Travel Awards) también volvieron a galardonar, por sexto año consecutivo a nuestro país, como el mejor destino mundial de turismo aventura.
MENÉNDEZ, REY DE LA PATAGONIA.
El Autor, José Luis Alonso Marchante, nació en Gijón, España, en 1971. Se licenció en Economía en la Universidad de Zaragoza y estudió Historia en la Universidad Complutense de Madrid, ciudad donde reside.
En 2006 fundó con un equipo de historiadores el Grupo de Investigación Frente Norte, que se ocupa del estudio de la guerra civil en la región norte de España.
En 2006 fundó con un equipo de historiadores el Grupo de Investigación Frente Norte, que se ocupa del estudio de la guerra civil en la región norte de España.
El 2007 publica su primer libro: “Muerte en Somiedo”, sobre la represión franquista en Asturias y León.
El 2009 arriba a Patagonia siguiendo los pasos José Menéndez Menéndez, un asturiano como él. Viajó a Tierra del Fuego, Magallanes y Santa Cruz, además de investigar, durante años, en los archivos de Buenos Aires, Santiago, Punta Arenas y España. Tras más de cinco años de trabajo e investigación, muchas veces en terreno, sale a la luz su segundo libro: “Menéndez, Rey de la Patagonia”.
La extinción de los selk’nam (Onas) en Tierra del Fuego estuvo por muchas décadas envuelta en silencios, especulaciones y falsedades, hasta que el historiador español encontró en la Biblioteca Nacional de España el texto original de "Treinta años en Tierra del Fuego", obra del misionero salesiano, naturalista y expedicionario Alberto de Agostini. Con este libro en sus manos, el historiador comprobó que en las actuales reediciones del texto, incluida la realizada el 2013, faltaban párrafos y no cualquiera. En los textos censurados, el misionero era implacable… En ellos da testimonio de cómo el genocidio de los pueblos indígenas de esta zona se debió a la cacería financiada por José Menéndez (1846-1918), el español que a los 14 años se embarca a América para probar suerte. Había nacido en un hogar pobre en un remoto pueblo de Asturias, al norte de España. Sin educación ni fortuna, estaba condenado a ser un don nadie. Tras desembarcar en América, vivió dignamente durante 15 años entre La Habana y Buenos Aires, pero aspiraba a más. Así llegó, en 1875, a Punta Arenas. Unas décadas después, se convierte en el gran latifundista del extremo sur de Chile y Argentina, acumulando una fortuna incalculable, producto del comercio lanero y naviero, al punto de que este extenso territorio era prácticamente de su propiedad.
Sobre el libro, Osvaldo Bayer, el conocido historiador argentino, estudioso de la Patagonia y autor del libro “Patagonia Rebelde” asegura en el prólogo que este es “un libro definitivo sobre la verdad de lo ocurrido en el sur chileno y argentino -conquistado y colonizado por inmigrantes europeos- de cómo se repartieron las tierras, como construyeron sus fortunas y como esto influyó en el exterminio de sus pueblos originales. Ya nadie podrá señalar, agrega, después de este contundente y bien documentado acopio de información, que las versiones críticas que surgieron a medida que se producían los acontecimientos eran exageradas o producto de la imaginación”.
El libro es una invitación a una reflexión crítica a partir de un relato histórico complejo y polémico. Un material nuevo para abordar, problemas centrales de la historiografía, tales como el punto de vista, la diversidad de fuentes, la censura, la verdad y los recurrentes silencios históricos… Así, la historia comienza a ser analizada desde una perspectiva diferente, tal vez para abordar aquellas zonas oscuras, que la historia oficial, no explica ni ha podido explicar… o no lo quiere hacer, logrando esclarecer las verdaderas causas del genocidio y el truculento proceso de ocultamiento de las mismas, por una cadena de intereses que nos lleva hasta sus propios descendientes, como es el caso Enrique Campos Menéndez, el escritor favorito de Pinochet y redactor de los bandos militares del Golpe de Estado en Chile en 1973.
RESERVA NACIONAL CERRO CASTILLO
El Parque Nacional Cerro Castillo se ubicada en la Región de Aysén. Fue creada en el año 1970, como Reserva, y tiene una superficie de 138.164 hectáreas.
Por Carretera Austral, viajando hacia el sur, a 64 Kilómetros de la Ciudad de Coyhaique, capital de la región de Aysén, comienza a aparecer el inconfundible perfil del Cerro Castillo. Famoso por su belleza e inspiración para un número creciente de escaladores, dispuesto a desafiar, no sólo la cara sur del torreón norte o la ruta por el canalón central de la Cara Este, sino también, ascender cerros aledaños como La Iglesia, La Vieja, El Facón, El Palo u otros innominados…y disfrutar de una memorable aventura.
La vegetación predominante corresponde a la del Bosque Caducifolio de Aysén, en el cual, además de Lenga -especie dominante- es frecuente la presencia de Ñirre, Coigüe de Magallanes, Tepa, Mañío, Tineo, Canelo, Ciprés de las Guaitecas, Notro y una serie de especies arbustivas como el calafate, chaura y pastizales.
La fauna está representada por mamíferos como el Huemul, Guanaco y en los sectores más orientales, Zorro gris y colorado, Piche, Chingue patagónico, Puma, Gato de Geoffroy y ratón colilarga. Entre las aves son comunes Cóndor, Águila, Cernícalo, Cachaña, Zorzal y otras aves menores.
En el acceso principal hay un área de camping, que cuenta con seis sitios equipados con baños, agua potable y ducha con agua caliente. Se puede recorrer a caballo. Sin embargo, la mejor opción es el trekking. El circuito promete ser en un serio competidor para Torres del Paine, gracias a sus espectaculares vistas, glaciares colgantes, senderos que se internan por bellos bosques de lengas, lagunas, ríos, montañas… y porque además, se da una condición que es muy valorada por los amantes de los recorridos al aire libre. No presenta la congestión de otros parques, lo que favorece un contacto más íntimo con su exuberante naturaleza.
Varios senderos originalmente trazados y utilizados por colonos para el traslado de animales, se utilizan como senderos peatonales, pero están escasamente señalizados o definitivamente no existen -sobre todo en la parte alta de los valles- por lo que el uso de guías es necesario, no solo para no extraviarse, sino también, porque aventurarse en estas condiciones puede constituir un riesgo innecesario.
El sendero de Laguna Chiguay, ofrece en un corto trayecto (2 horas), apreciar la belleza de la reserva, sus pequeñas lagunas glaciares y ventisqueros colgantes. Quienes quieran caminar más, pueden optar por el sendero del Estero Parada. Un camino de 16 Km. que nos lleva la campamento Neozelandés. Quienes gocen de buen estado físico, el equipo necesario y estén dispuesto a caminar 3 o 4 días, pueden recorrer el sendero Valle de la Lima, que comienza en Villa Cerro Castillo y recorre 45 km. de la reserva.
























