RESERVA NACIONAL JEINIMENI

RESERVA JEINIMENI
Fue creada en 1967 y posee una superficie de 161.000 has. Administrativamente se ubica entre las comunas de Chile Chico y Cochrane, en la XI Región de Aysén, a 65 km al sur de la primera localidad y a pocos kilómetros del Lago General Carrera. 

Para llegar debe tomar ruta internacional desde Chile Chico y desviarse en kilómetro 3 que conduce al aeródromo. 

Jeinimeni posee una diversidad natural muy particular. En la Reserva -la joya de Chile Chico- encentrará más de 13 ventisqueros, 3 lagos, 30 lagunas, 18 ríos, extensos valles de aspecto primitivo (lunar) con especies endémicas únicas en el mundo y otras descubiertas recientemente, sitios arqueológicos con pinturas rupestres (de aproximadamente 8 mil años de antigüedad) como la “Cueva de las Manos”, situada en las cercanías del arroyo Pedregoso; áreas de fósiles y un impresionante desafío geológico en “piedra clavada”.  

Dispone de guardaparques, áreas de picnic, de camping y numerosos senderos. Dentro del área de recreación, CONAF ha dispuesto junto al lago, sitios de merienda, que cuentan con rústicos cobertizos como refugio contra el viento y la lluvia, mesas con bancos, fogones y algunos juegos infantiles. 

Es una reserva que permite actividades para todo tipo de público, sin previa reserva, ya sea solo o acompañado. Sin embargo, para recorridos de varios días y aprovechar su visita, es recomendable disponer de guías. 

Es un lugar único para practicar actividades de ecoturismo, trekking y deporte aventura, ideal para la pesca con mosca en sus lagos, lagunas y ríos. El río Jeinimeni -famoso por su pesca, especialmente de peces migratorios que remontan sus aguas en busca de sustratos y aguas óptimas para el desove- bordea el camino, que avanza entre extrañas formaciones rocosas en la frontera entre Chile y Argentina. 

Éste puede ser un excelente lugar para el camping y la observación de fauna silvestre. Al llegar al kilómetro 32, se halla el estero Cardenio y a unos 10 kilómetros, la Laguna de los Flamencos, con una gran colonia de estas aves. En el kilómetro 44 se debe vadear el Río de Las Nieves, y tras éste surge el bosque. Un breve tramo lo llevará al puente en el desagüe de la Laguna Jeinimeni. Este gigantesco espejo turquesa es la puerta de entrada a la Reserva. Tiene una superficie de 451 hectáreas, y en contraste con la mayoría de lagos de origen glaciar existentes en la Región de Aysén, generalmente rodeados por acantilados rocosos, el lago Jeinimeni posee una playa arenosa mezclada con gravilla, que se confunde con una suave pradera de pastizales. 

De los numerosos glaciares existentes en el interior de la Reserva, el más accesible es el "Ventisquero", al que se llega siguiendo un sendero de unos 30 kilómetros que parte desde la Guardería de CONAF que puede recorrer a pie o a caballo. 

En la reserva puede encontrar diferentes tipos de climas. En promedio, tiene una precipitación media anual de 1.000 mm., con fluctuaciones que van de los 600 mm. anuales en la parte nororiental a los 2.000 mm. anuales en los sectores de mayor altitud, que en invierno transforman la precipitación pluvial en nieve, debido a las temperaturas bajo cero que predominan en la estación. La temperatura media anual alcanza a los 4 º C.
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TRAGEDIA OBRERA DE BAJO PISAGUA, RÍO BAKER, 1906.

El libro “La Tragedia Obrera de Bajo Pisagua, Río Baker, 1906” (Ediciones Ñire Negro, 2015) es producto del trabajo de investigación realizado por el escritor y antropólogo social -egresado de la Universidad de Chile, que reside en la ciudad de Coyhaique- Mauricio Osorio Pefaur, sobre el primer enclave -formal- de actividad colonizadora en Aysén y los luctuosos sucesos que envuelven la historia.

Ya desde el título, este excelente libro, no ofrece una mirada diferente de los acontecimientos. Su gran aporte -muy bien documentado- es el enfoque y perspectiva de los sucesos del Baker, que a partir esta publicación, deja de ser un hecho aislado, fortuito, de olvido punible, de individuos anónimos fallecidos en circunstancias desconocidas y lamentables, para insertarse en la historia nacional, como lo que realmente es: una tragedia obrera, de la muchas que ha vivido el país. 

La historia, ocultada y olvidada por más de un siglo, no es un hecho aislado. Se inserta en el contexto político-social-económico que vivió el país durante la República Parlamentaria u Oligárquica y la profunda crisis social, moral y política en que se sumerge la nación, donde el Estado no asumió el rol que le correspondía. Entendiendo por ello, a la responsabilidad de velar por el bien común, conducir la integración económica, promover la justicia social, la equidad entre regiones y grupos sociales. También supone, crear las condiciones que favorezcan una dinámica de crecimiento estable, asentamiento de población y distribución equitativa de la riqueza. 

Los protagonistas de los sucesos fueron 209 obreros chilotes contratados por la Sociedad Explotadora del Baker, entre octubre y diciembre de 1905. En aquella época -se sigue usando- era costumbre que los campesinos vendieran su fuerza laboral durante la época estival. A quienes desarrollan estas actividades se les conoce como “temporeros”. Lo habitual es que se firme un contrato -de dudosa formalidad- que se extiende por el tiempo que dure la faena. En este caso eran 6 meses, por lo tanto, en mayo o junio del año siguiente (1906) debían ser rescatados. Sin embargo, la embarcación que debía recogerlos no llegó y fueron abandonados a su suerte durante el crudo invierno patagónico. 

La historia, que por décadas transitó entre mito y leyenda, comienza a develarse cuando los arqueólogos Francisco Mena y Héctor Velásquez (1998) realizan un estudio de los restos humanos encontrados en el cementerio de la Isla de los Muertos (Comuna de Tortel - Chile). Concluyen que: “las evidencias permiten sostener que la muerte de los trabajadores se debió un brote de escorbuto -motivado por un déficit alimentario, derivado del abandono- y una intoxicación casual por ingesta de alimentos en descomposición, más que por el envenenamiento deliberado, como la tradición oral señalaba”. 

Luego, la investigadora y escritora patagónica Danka Ivanoff encuentra y hace pública una carta inédita de William Norris, antiguo administrador de la Compañía del Baker, que confirma los sucesos. 

El año 2000, Danka Ivanoff, reuniendo toda la información disponible, publicara la primera edición de su libro “Caleta Tortel y su Isla de los Muertos”. Así comienza a documentarse esta tragedia y las “verdades oscuras y mentiras claras” de las tramas del poder. 

Osorio, sospechaba de la veracidad de la información conocida y se pregunta: ¿cómo nadie buscó alguna referencia en la prensa de la época? o ¿Por qué no se hizo? ¿A quién servía el silencio? ¿Porqué, trascurrido más de un siglo, la historia oficial, sigue insistiendo que es un misterio ¿sin resolver?… 

Incansable en su afán de buscar la verdad, hace una acuciosa revisión de la prensa del sur de Chile así como archivos del Parlamento y de varias oficinas públicas del gobierno en Santiago. En Julio de 2013, en la sección Periódicos y Microformatos de la Biblioteca Nacional, realiza un hallazgo notable…La nómina de los 59 fallecidos y con ello, la punta del iceberg de un tema mucho más profundo… que la historia oficial no ha querido reconocer. 

Sobre el particular, Osorio señala: “la información siempre estuvo disponible para investigarse, sancionar a quienes resultaren culpables y para que la justicia ejerciera las acciones legales que le corresponden”… Pero no se hizo. Y se pregunta: ¿porqué se impuso un manto de silencio? Por qué, diarios de distribución nacional como: El Mercurio, de Santiago y de Valparaíso, El Diario Ilustrado y Las Últimas Noticias, omitieron la noticia y sólo la publican algunos diarios regionales. 

A modo de ejemplo, Osorio recuerda que: “La Alianza Liberal de Puerto Montt (11/10/1906) denunció con fuerza el abandono y la tragedia de los obreros y publica la nómina de los 59 fallecidos. El Magallanes, de Punta Arenas el 6/10/1906 señalaba: “Procedente de Punta Arenas, habiendo hecho escala en Río Baker, llegó el vapor “Araucanía” ex “Cambrone” conduciendo 143 pasajeros. Sesenta de ellos vienen enfermos de escorbuto. Dos han muerto al desembarcar” en Chiloé”. La Cruz del Sur, órgano informativo del obispado de Ancud, que en su edición del 6/10/1906 señala: “El jueves (4 de octubre) arribó a nuestro puerto el vapor ‘Araucanía’ procedente de Punta Arenas, rescato a 149 operarios, consignando que había 60 atacados de escorbuto y disentería a consecuencia del mal alimento que tuvieron para nutrirse”. 

En consecuencia, la información estuvo disponible, reitera Osorio. Entonces se vuelve a preguntar: ¿Por qué se ocultó? Tal vez porque, asumir esta verdad podría traer altos costos políticos. Tal vez, por las pugnas político-ideológicas del gobierno de Riesco y su rotación ministerial: 17 gabinetes y 73 ministros, uno cada 3,5 meses. Tal vez porque, en medio del enrarecido clima social que vivía el país, donde el movimiento obrero crecía en fuerza y demandas, una denuncia de este tipo lo radicalizaría aún más… Tal vez porque, el o los responsables de la Tragedia de Bajo Pisagua formaban parte de la aristocracia, de la “élite criolla”, de una egregia familia vinculada al poder político y económico... Tal vez porque, afectaría a la imagen de algunos “respetados” y “connotados” hombres de negocios, políticos, miembros del congreso… Tal vez por la uniformidad ideológica de la prensa escrita, su temática y los proyectos político-ideológicos de sus líneas editoriales, que influyen decididamente en la percepción de la realidad que se tiene del país?  Tal vez muchas cosas...

Lo que sí es concreto, es que lo que no se sabe, no existe o nunca sucedió… Por ello, parece de simple lógica pensar que publicar la muerte de los trabajadores de la Isla de los Muertos -en medio de tanto descontento, represión y muerte, pugnas políticas, colusión entre los poderes económicos y políticos, tráfico de influencia e inmoralidad- habría sido como “echarle leños a la hoguera” (alimentarla aún más) y por el contrario, desentenderse, minimizar los acontecimientos, no investigar lo sucedido, no sancionar a los responsables, echarle tierra a los sucesos del Baker y cubrir las “cruces” con un manto de olvido y anonimato, era muy conveniente… ¿para los intereses quién o quienes?... 
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TREKKING


Trek
es un anglicismo originado en Sudáfrica. Una palabra que comenzó a usarse en la década de los ochenta por los montañistas que ascendían el Himalaya o los Andes, para definir largas caminatas de aproximación para llegar hasta la base de las cumbres que deseaban ascender. 

El Trekking a menudo se confunde con el senderismo (Hiking). Algunos, incluso creen que es una especialidad del montañismo. Sin embargo, si bien el senderismo es la disciplina más próxima y tal vez, precursora del trekking, se diferencia del senderismo, porque el trekking recorrer caminos por sitios montañosos, generalmente durante varios días, lo que lo convierte en "una travesía de montaña", mientras el senderismo suele ser una caminata bastante menos ardua y con recorridos cortos, inferiores a una jornada. Tampoco debe confundirse con el excursionismo, que es ir a un lugar para hacer ejercicio físico o de recreo, sin que ello implique necesariamente una caminata.

El trekking, como modalidad deportiva recorre de forma autónoma senderos de difícil transito, con frecuencia alejados de las rutas habituales del turismo convencional, incluso del senderismo y excursionismo, como: sierras, montañas valles, quebradas, bosques, ríos, lagos, glaciares, etc., Por ello, requiere, dependiendo de la cantidad de jornadas involucradas y el lugar de destino, no solo de mayor capacidad física, sino también, de experiencia en actividades al aire libre. El trekking no solo es caminar para hacer ejercicio y tomar contacto con la naturaleza. Es mucho más que una simple caminata.

Chile, en este sentido, es un país privilegiado en la cantidad de senderos habilitados para la práctica del trekking. Y son tantos, que es difícil enumerarlos. Sin embargo, este conjunto de sendas y rutas que atraviesan el territorio nacional de norte a sur, desde Arica por el norte hasta Cabo de Hornos en el extremo sur del continente -de preferencia entre precordillera y cordillera de los Andes- se agrupa mayoritariamente, bajo la denominación común de: Sendero de Chile. 

La gestión y desarrollo de este, está bajo la tuición del Ministerio del Medio Ambiente y permite no solo recorrer los 101 centros que forman parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SNASPE) que mantiene el estado -constituido por 37 Parques Nacionales, 49 Reservas Nacionales y 15 Monumentos Naturales, algunos de los cuales forman parte de la red internacional de reservas de la Biosfera que reconoce UNESCO- sino también, integrar senderos públicos y privados, hasta totalizar una extensión superior a los 7 mil 500 kilómetros, para conocer el patrimonio natural del país. 

No obstante ello, es sin duda alguna Patagonia la que concentra en mayor interés mundial de esta disciplina. Cerro Castillo, en Aysén -ubicado a solo 64 kilómetros de Coyhaique, la capital Regional- ofrece uno de los senderos más bonitos de Chile. Un cerro imponente con paredes que ganan fama entre escaladores, además de fauna, flora, glaciares, bosques intactos, que todavía sigue siendo un área muy poco visitada. 

En el Parque Nacional Torres del Paine, en la Región de Magallanes, se realizan dos de los mejores trekking del mundo. Existen varios circuitos, pero los más conocidos son el Circuito Largo u O (7-9 días, de dificultad media-alta) y el Corto o W (4-5 días, dificultad media). 

Por último y sólo para los más osados y aventureros -con clima variable, bajas temperaturas y viento muy fuerte- existe la posibilidad de realizar el trekking más austral del mundo en la Isla Navarino, frente a Tierra del Fuego, en el extremo sur del continente. 

Los caminantes más experimentados pueden ascender montañas, caminar a través de glaciares, valles escondidos, visitar cascadas, miradores, etc. Pero no todo es necesariamente tan extremo. El trekking ofrece una amplia gama de posibilidades, no tiene límite de edad y cualquier persona puede practicarlo, si se adecua a los diversos grados de dificultad que presenta, utiliza el vestuario correcto, dispone de un estado físico compatible con el desafío que proyecta y el tiempo para realizarlo.
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PARQUE NACIONAL QUEULAT

VIDEO PARQUE QUEULAT
Es un parque, de fácil acceso, pero relativamente difícil de recorrer. Forma parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado de Chile (SNASPE). Está ubicado en la Región de Aysén, Comuna de Puerto Cisnes, a 180 Km. al sur de Chaitén y a 165 Km. al noreste de Coyhaique, la capital regional. 

Creado 1983, tiene una superficie de 154.093 hectáreas y como otras áreas naturales protegidas del Estado de Chile, está bajo la administración de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Más de 40 km. de la Carretera Austral atraviesan el parque -en sentido norte sur- haciendo más fácil admirar sus bellezas naturales. No obstante ello, una de sus características más relevantes es su escarpada y compleja geografía (laderas rocosas, valles profundos y escarpados e impresionantes nevados y ventisqueros) producto de la erosión, fundamentalmente glaciar, que ha mantenido gran parte de su territorio en estado casi virgen e inexplorado. 

En el año 1875, el entonces Capitán Enrique Simpson que exploró el litoral de la región de Aysén; recorre el seno Ventisquero y narra que el actual Ventisquero Colgante situado a 7.800 mts. al interior llegaba a solo 100 mts. de las orilla del mar, mencionándolo como una buena área de fondeadero para embarcaciones. 

Es un parque muy poco intervenido por el hombre, lo que hace que sus bellezas naturales como: El Lago Risopatrón (el mayor cuerpo de agua al interior del parque), Laguna Témpanos, Laguna El Puma, Portezuelo Queulat, el salto Padre García, el Salto del Cóndor, el río Ventisquero, Glaciar del Bordali y el cerro Alto Nevado con 2.225 metros de altura, desde donde cuelga el Ventisquero -su mayor atractivo- y origen de uno o dos saltos de agua más impresionantes -dependiendo de la época del año- ofrezcan a quienes lo visitan y recorren, no solo un espectáculo inolvidable, sino también el contacto directo con la naturaleza en su estado más puro. 

El parque está cubierto casi en su totalidad por el típico y denso "bosque siempreverde”, característico de regiones con altas precipitaciones (3.500 a 4.000 mm.) y temperaturas relativamente bajas y estables (4 a 9º C.). Presenta de 4 a 5 estratos, cada uno de ellos representado por varias especies perennifolias (que no pierden sus hojas) como: coigüe, tepa, tepú, lumas, arrayanes, tineos, mañíos, canelos, notros y en el sotobosque (lo que crece en el suelo) una innumerable variedad de helechos, copihues, flores, enredaderas, quilas, chilco (Fuchsia magellanica), además de una gran cantidad de hongos, musgos y enormes Nalcas o Panque (Gunnera tinctoria) que crecen en abundancia, incluso a orilla de la Carretera Austral, que lo cruza. 

La fauna está representada por el pudú, guiña, carpintero negro, caiquén, cisne de cuello negro, coipo, chucao, y Martín pescador, entre una gran diversidad de animales y aves, que habitan fiordos, lagos, lagunas y ríos que son algunos de los tantos atractivos que posee el parque, al cual se puede acceder en automóvil. 

Si viene viajando desde norte, la primera parada obligada es en el sector Pangue, en la cabecera norte del lago Risopatrón. Aquí parte el trekking más exigente e interesante; solo para personas con buen estado físico y un alto espíritu de aventura. Son poco más de 12 kilómetros (ida y vuelta) por el interior del bosque siempreverde, donde la primera mitad del sendero es una empinada y barrosa subida apoyada por escaleras para facilitar el desplazamiento, que nos conduce a un lugar donde la primera impresión que se tiene es la de estar extraviados en el medio de la nada o al principio de los tiempos, sin embargo, este sinuoso sendero, con un grado de dificultad medio alto, a ratos intimidante y agotador para quienes no disponen de las capacidades físicas, nos conducirá a un tesoro escondido del parque: la laguna Los Pumas, objetivo final del viaje y el sitio ideal para pescar, refrescarse y comer algo antes de emprender el retorno. Una vez de regreso la jornada puede terminar haciendo camping a los pies del Lago Risopatrón, donde CONAF dispone de zonas bastante bien equipadas para pasar una noche en carpa. 

También hay senderos, de menor esfuerzo y dificultad, que permiten observar el ventisquero desde otros ángulos y a mayor distancia. El más cercano al glaciar colgante tiene una longitud de 7 kilómetros y ofrece la experiencia inédita de internarse y recorrer un denso bosque, que en definitiva, es una densa selva húmeda y fría. Al final de esta senda de penetración hay un mirador que, independiente de la época del año, tendrá mucha gente con sus cámaras dispuestas para captar el momento exacto en que el glaciar se quiebre y sus hielos milenarios se precipiten al vacío... 

Si prefiere la tranquilidad y evitar las aglomeraciones que le impiden quedar en primera fila para captar la imagen o el vídeo de su vida, puede optar por el sendero que lleva a la Laguna Témpanos, que presenta, quizás, la mejor vista del ventisquero a distancia. El particular color del agua, da paso a un paredón que por los lados está cubierto con un espeso bosque y por el centro es atravesado por cascadas, que a la distancia dan la impresión de que el agua cae en cámara lenta. En la cima de este acantilado, toneladas de hielo milenario, que a ratos nos sorprenden con un estruendo ensordecedor.

A 32 Km. al sur de Puyuhuapi, sobre la Carretera Austral, se inicia sendero del Bosque Encantado (1.700 metros) que asciende a través del bosque siempre verde y cruza por sobre el límite arbóreo, permitiendo acceder a una laguna a los pies de una pared rocosa en forma de anfiteatro en la que es posible observar témpanos y donde nace el Río Cascada.

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VESTUARIO Y ANEXOS PARA VISITAR PATAGONIA

En Patagonia es necesario disponer de ropa de abrigo e impermeable. El clima no es del todo extremo, pero es variable. Pueden presentarse las cuatro estaciones durante el mismo día. No es extraño pasar del frío al calor y de la lluvia al sol. El viento, parte del espíritu patagónico, está casi siempre presente, pero la sensación térmica es diferente cuando hay viento que cuando no lo hay. Bajo estas condiciones, lo recomendable es: vestirse por capas. Entre ellas debe quedar una capa de aire. Este es uno de los mejores aislantes conocidos, por lo que la ropa ceñida, salvo telas y tejidos específicos, utilizados en ropa técnica, no deben usarse. 

Independientemente de las propiedades técnicas de las telas en la actualidad, vestirse por capas no es más que agregar prendas de vestir. Desde adentro hacia afuera, cuando hace frío, agregamos prendas y cuando hace calor, vamos retirando capas hasta sentirnos cómodos. 

La solución para enfrentar la lluvia es usar una capa de agua de Polyester ligera (250 gr.), amplia y fácilmente compresible. Que disponga de capucha fija con visera, cremallera frontal protegida con solapa y velcro, cordón de ajuste y ventilación. Que cubra con holgura el cuerpo y  de ser posible la mochila. Si llueve se lo pone y cuando termina de llover, saca, sacude y guarda fácilmente en una bolsa contenedora impermeable para que no humedezca el resto de ropa. En este sentido, también recomendamos guardar ropa en bolsas impermeables pequeñas, de tal forma que si necesita algo, este seco y accesible, y no sea necesario remover todo el equipaje. 

Es aconsejable el uso de pantalones de telas térmicas. Si no dispone de ellos, sugerimos un pantalón de tela "polartec", que usamos bajo el pantalón (como primera capa) y no en reemplazo de esta. De preferencia que el pantalón no sea un jeans, ni menos ajustado, pues no podrá agregar capas, dificulta sus movimientos y no abriga. Complemente su vestuario con: un gorro de lana, bufanda o pañuelo de cuello, guantes, cintillo con orejeras y traje de baño. En la mayor parte de los lodges encontrará tinas calientes o deseara visitar una piscina termal.  

La capa de ozono en estas latitudes se ha reducido mucho. Cuando hay sol, la radiación UV es intensa y se percibe en la piel. Para evitar quemaduras por sol, recomendamos traer protector solar factor 30 o superior y lentes con filtro UV, sobretodo cuando se camina en glaciares. Por otra parte, viento y frío producen resecamiento de la piel. Considere una crema humectante y un protector labial. 

Si navega, considere protectores auditivos (orejeras) y si es propenso a los mareos, lleve algún medicamento prescrito por un médico. 

No se preocupe de traer ropa formal, salvo que navegue en un crucero y para la cena con el capitán, podría eventualmente ser necesaria. Sin embargo, aquí puesto que son actividades al aire libre, todos visten informalmente. Lo importante es no traer ropa en exceso, vestir cómodo, estar abrigado y disfrutar del maravilloso entorno que le rodea.
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