31/3/07

PATAGONIA ON LINE

Con el propósito de integrar digitalmente las zonas extremas del sur de Chile –Parte Norte de Patagonia chilena- el Gobierno ha dispuesto implementar un proyecto de Fibra Óptica, para conectar las localidades de Chiloé y Coyhaique con el resto del país y el mundo…


Si bien ya existe una red de fibra óptica que une las ciudades de Arica – en el limite norte del país- y Puerto Montt que totalizan una red 3.096 Km. de cableado óptico; en los próximos meses, el gobierno espera ampliar y mejorar la conectividad nacional, extendiendo la red de fibra óptica hasta la ciudad de Coyhaique, para sustituir el actual servicio del conexión vía microondas -de baja velocidad, alto costo y deficiencias técnicas- por un servicio más rápido y eficiente de Internet de banda ancha, que genere una mejora sustancial de conectividad entre localidades que se encuentran bastante desconectadas -producto de su aislamiento geográfico- de otras regiones del país e incluso, del mundo.

El proyecto contempla dos enlaces. Uno unirá el continente con la Isla Grande de Chiloé y contará con terminales en sus extremos, para permitir la conexión de los distintos operadores de servicios y otro, unirá la Isla de Chiloé con el continente en Chaitén, para unirse con el tramo de fibra óptica existente en la ruta Chaitén-Palena. Para Coyhaique, en tanto, este proyecto implica la instalación de un enlace de fibra óptica de más de 261 kilómetros que lo uniría a la ciudad de Chaitén a través de un enlace terrestre, con excepción de un tramo de cableado submarino de 41 kilómetros que uniría el sector de Puyuhuapi con Puerto Cisnes, para evitar el paso por el interior del Parque Nacional Queulat.

El proyecto contempla una subsidio por parte del Estado de $1.349 millones de pesos (2,5 millones de dólares prox.) y un aporte del sector privado -Telefónica del Sur- de 6 millones de dólares para la ejecución de la obra.

Desde su conexión en el Terminal Puerto Montt, el cableado deberá pasar, de acuerdo a lo solicitado por la Subsecretaria de Telecomunicaciones (SUBTEL), como mínimo, por al menos once localidades: Pargua, Chacao, Queilén, Chaitén, La Junta, Puyuhuapi, Puerto Cisnes, Villa Amengual, Mañiguales, Puerto Aysén, para finalmente terminar en Coyhaique; dejando a la empresa adjudicataria de la concesión, definir el trazado submarino para cubrir el tramo de Puerto Montt a la isla de Chiloé y desde esta localidad hasta Chaitén, en el continente.

El secretario regional de Gobierno, Hernán Gómez Brown, sobre el particular manifestó: “Esto es un proceso esencialmente democrático que reduce brechas y brinda igualdad de oportunidades, garantizando el acceso universal a los más modernos servicios de telecomunicaciones”. Sin embargo, el mayor impacto se espera a nivel de actividades productivas como el turismo, la acuicultura, agricultura, pesca y otras actividades, que se traducirán finalmente, en un mayor desarrollo económico y social para la región.

Según el cronograma planteado por la Subtel, el proyecto de aproximadamente 400 Km. estará terminado entre finales de 2007 y el primer semestre del 2008.



Compartir:

7/3/07

PATAGONIA. ALGO HUELE MAL..



"El planeta ofrece cuanto el hombre necesita, pero no cuanto el hombre codicia" 
                                                                                                                   "Gandhi"
  
Ni la ética, ni la presión de los grupos ecologistas, ni la evidencia científica disponible, ya en 1992 -cuando se creo el convenio marco sobre el cambio climático- consiguieron que los países más desarrollados redujeran sus emisiones en forma espontánea. Quienes más han contribuido a esta crisis medioambiental, han sido los más reacios a asumir los costos reales de su actividad industrial y sus efectos. Sin embargo, Kyoto, por aquello que muchos no entendemos claramente si es ¿virtuosismo empresarial? o ¿sinergias del capital? u otro alambicado concepto que pudiese escapar a nuestra capacidad de compresión y asombro, ha conseguido crear un sistema de reducción de las emisiones, que permite contaminar por sobre el límite impuesto, y de esta manera, blindar su “status quo” actual y multiplicar las oportunidades de negocio, sobre la base de administrar las “carencias” de algo que hasta hace poco había sido gratis... el aire. Y en efecto, la atmósfera esta contaminada porque están –los países industrializados- haciendo un uso irracional del recurso. Así, si el aire puro es un bien escaso, hay que asignarle un precio para comercializarlo… Y la ecuación para administrar la venta de aire es simple: la industria genera CO2, los bosques lo consumen y solo falta asignarle un valor y definir los mecanismos para su comercio. 

Y Kyoto (1997) es eso… el mercado del aire. Para ello crea los “bonos de Carbón” – según algunos autores, “bulas de indulgencia moderna”- o bonos transables de aire limpio, como estimulo para “reducir” las emisiones, dando origen a un lucrativo y rentable negocio, que se ha optimizado como instrumento comercial en las reuniones de Bonn, Marrakech, Milán y las que le han sucedido…No obstante y con el propósito de hacer menos oneroso el proceso de reconversión -básicamente de los países del anexo1- se definen tres mecanismos flexibles de inversión: el Comercio Internacional de Emisiones (CE), los Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) y los Mecanismo de Aplicación Conjunta (AC)…convirtiendo al “mercado” -de ser la causa del problema medioambiental- en su solución; y de paso, deja en evidencia el virtuosismo de Kyoto: NO es necesario reducir la contaminación a escala global. Se trata, más bien de que contamine el que pueda pagarlo, al precio que sea y no importa donde y como, si la ecuación final se ajusta a los límites permitidos. 

Originalmente los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) preveían la externalización de la inversión, como una forma de promover la aplicación de tecnologías de producción limpia en otras regiones y por esta vía, contribuir a la reducción global de CO2. Sin embargo, lo que hoy se externaliza, es en realidad la responsabilidad, vale decir, trasladamos la contaminación a países o regiones con menores costos laborales, legislaciones mas laxas y sin protocolos de reducción –limites- y “deslocalizamos” la responsabilidad política, poniendo las decisiones en las “manos invisibles” del mercado, para comprar cuotas de aire y compensar las emisiones… No obstante y como señala Carbón Trade Watch, “el comercio de emisiones, además, debía ser suplementario a las reducciones directamente en origen”… sin embargo, como consecuencia del bajo precio de los derechos de emisión, una vez más se desvirtúa su espíritu original, pues acaba saliendo más a cuenta comprarlos que invertir en reducciones reales en origen. 

Por ello y a pesar de lo deslumbrante que pudiesen ser las cifras y los beneficios financieros generados por los mercados de carbón, particularmente para los países pobres, no debemos sacar cuentas alegres…pues Kyoto, es esencialmente un poderoso instrumento globalizador, desarrollado para articular un conjunto de espacios supranacionales de decisiones económicas, políticas y sociales, que faciliten la privatización de los beneficios, mientras que los impactos ambientales y sociales producto de su actividad industrial, los sociabiliza. 

Sobre el particular, “El primer Foro Internacional de Pueblos Indígenas y Cambio Climático ha declarado que “los sumideros de carbono previstos en los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) constituyen una estrategia global para expropiar sus tierras” ¿Por qué? Porque si los bosques capturan dióxido de carbono de la atmósfera, Kyoto concluye que hay que promover los monocultivos forestales a gran escala y reasignar territorios con este propósito… Las extensas zonas de bosques nativos de Patagonia, resultan ser un campo fértil para la aplicación de estos mecanismos de “inversión extraterritorial”, y en consecuencia, no es del todo desquiciado pensar en “destruir bosques nativos para plantar árboles” –pinos, por ejemplo-… para hacer de esta barbarie ecológica una practica habitual y licita de generar cuotas de aire puro e ingresar al rentable negocio de los bonos de carbón. Sin embargo, el problema es, que estos procesos de “sustitución” usurparan las tierras necesarias para la agricultura, reemplazaran valiosos ecosistemas nativos, reducirán la biodiversidad, agotaran los recursos hídricos, aumentaran la inequidad en la tenencia de la tierra, incrementaran la pobreza y llevaran a la expulsión de sus pobladores locales”. 

Por ello, bien vale la pena preguntarse ¿quien paga la cuenta?... ¿Quién asume los costos sociales y ambientales que el sistema productivo capitalista ha generado?, que redistribuye y no asume en propiedad. 

La negativa de EEUU a suscribir el protocolo de Kyoto -aún cuando a su haber cuenta con el 27% de las emisiones globales o su equivalente a las emisiones de 135 países de los firmantes de Kyoto- no es un indicativo de que si los suscribiese, lo fuera a cumplir… Tampoco, el cambio en el discurso de Al Gore –el actual gurú del cambio climático- que al día siguiente de su firma (1997), declaraba: “que su país no lo ratificaría hasta que los países en vías de desarrollo no se sumaran al compromiso”… es una garantía de que se asume la responsabilidad en forma proporcional… De todos modos, no hace falta estar fuera de Kyoto para no cumplirlo. La “verdad que me incomoda” –que no es la misma verdad que incomoda Al Gore- no son los cambios en el discurso, si no, la manipulación y distorsión sistemática que se hace de los acuerdos, con el único y claro propósito de optimizar sus beneficios económicos y darle sustentabilidad al capitalismo global; para el cual, lo único significativo o trascendente es como se reorganiza y fluye el capital a escala mundial y no los problemas medioambientales que su lógica de acumulación, crecimiento permanente y consumo creciente de recursos y bienes ha generado. 

Y la realidad, en este sentido, suele superar con creces a la ficción. Uno de aquellos tantos ejemplos brutales e intimidantes del virtuosismo empresarial con que las sociedades industrializadas nos han favorecido –pero que no se aplican en sus territorios- lo constituye el Proyecto de la empresa Norteamericana Trillium Co., originalmente de propiedad del magnate norteamericano David Syre, cuyo objetivo inicial era explotar –depredar es el termino correcto- los bosques subantárticos Patagónicos. 

Trillium inicia sus actividades aproximadamente en 1992 -aún cuando no es del todo claro esta información, ya que se trata de operaciones encubiertas- con la adquisición de 276.000 hectáreas en territorio chileno y 630.000 en Argentina, al insultante valor de 5 USD c/u (Chile) –equivalente al valor de una hamburguesa con queso Mc Donald- y contemplaba una inversión de 150 millones de dólares para talar –convertir en astillas- un tercio de la superficie de bosques nativos que posee Chile en la isla de Tierra del Fuego, constituidos principalmente por especies arbóreas nativas y protegidas del género Nothofagus (Lenga, Coigue y Ñirre). Las consecuencias medioambientales y económicas que suponía esta “mega depredación” sin precedentes históricos en nuestro país, genera el malestar de su población y origina una serie de demandas judiciales con el propósito de impedir su materialización. Tras sucesivos intentos para iniciar sus actividades, hacia fines del 2001 financieramente el proyecto es inviable y es traspasado a manos de su acreedor, el Banco Goldman Sachs –con sede en Oregon- que lo incorpora a su cartera a partir del 2003, para cubrir una deuda de 30 millones de dólares que mantenía Syre con el banco… Sin embargo, entre el 2001 y 2003 una serie de connotadas personalidades del ámbito político y empresarial norteamericano, se mueven sigilosamente en las sombras, para conseguir el traspaso de la propiedad a la Wildlife Conservation Society (WCS). Imposibilitado el banco de vender la propiedad, anticipa la transferencia para el 10 de Septiembre del 2004 a la WCS, para obtener beneficios tributarios del gobierno Norteamericano, sin que el pueblo chileno supiera de esta siniestra mutilación territorial…pues estábamos más preocupados de homenajear a nuestros tenistas que obtuvieron medalla de oro en Atenas, que merecido lo tienen, que de otras cosas… ¿Un gol de media cancha ? 

Sobre su transferencia, el ex embajador de Clinton en Chile, John O'Leary -quien presidía desde 1992 el Comité de Recursos Naturales y Protección Ambiental- manifestó: "Para conseguir las deducciones tributarias por donaciones de “caridad que esperábamos” conseguir, estábamos obligados a escoger una organización con base en Estados Unidos. Había una condición técnica financiera para esta decisión, que nos impedía hacer otra cosa…” Así, desde el 2004, este territorio queda bajo administración foránea, ajena al ordenamiento jurídico y tributario del estado de Chile y excluido de toda posibilidad de formar parte de algún proyecto de desarrollo regional -por estar rotulado como “Patrimonio de la Humanidad” o “área protegida”- que facilite el asentamiento de su población o contribuya a su desarrollo económico. 

No obstante, si de sutilezas conceptuales se trata, el semanario ingles The Economist nos aporta lo suyo… sugiriendo que hay una nueva revolución verde en marcha. “Se sumen o no los grupos ecologistas, a partir de Kyoto, comenzamos a salir de una era oscura de costosas, autoritarias e ineficaces regulaciones ambientales y transitamos hacia una nueva edad verde de gestión innovadora, lúcida y dinámica basada en el estímulo a la iniciativa”. Y Trilluim, es uno de esos tantos ejemplos que pudiésemos citar, de este tipo de iniciativa empresarial sórdida, de capitalismo salvaje que todo lo condiciona al mercado y que no acepta controles ni mucho menos limitaciones, no obstante, no ahorra esfuerzos para conseguir sus diabólicos objetivos…Para ello, transformo un proyecto esencialmente depredador como Trillium, casi por arte de magia, en un proyecto ecológico…¿Y como? Simplemente redefiniendo sus objetivos –cambiando el discurso- y destinando parte del territorio de Chile a la creación de un megaparque internacional (Proyecto Gondwana) –por supuesto, sin el consentimiento de su población- que será administrado por los vicarios de la “Casa Blanca” con la participación de algunas ONG ecológicas nacionales, que disponen de financiamiento externo, para resguardar nuestros intereses. 

Detrás de la retórica del fundamentalismo verde, se esconden planes geoestratégicos de recolonización. La fachada ecológica de los “vendedores de humo”, y su discurso medioambiental –que como el camaleón, cambia de color, según la ocasión- han jugado un papel decisivo en la reducción de los costos políticos y económicos para apropiarse de nuestros recursos naturales, biodiversidad y áreas no contaminadas de Patagonia. Si Trillium resultó ser un proyecto intimidante, los mecanismos de inversión flexibles desarrollados por Kyoto, no lo son menos, toda vez que, permiten múltiples interpretaciones, y su aplicación, independientemente de cuestionables “beneficios” económicos que pudiese reportar, constituyen una forma solapada y siniestra de apropiación territorial. Para ello, basta recordar que el proyecto Trillium, involucro 630.000 hectáreas en Argentina y 276.000 en Chile. Y lo singular de este caso, es que las propiedades de "Lenga Patagonia S.A." como se conoció en Argentina o "Forestal Savia" en Chile, colindan directamente con la frontera entre Chile y Argentina –no es la única inversión de este tipo en nuestro territorio- junto al lago Blanco, en la Isla de Tierra del Fuego, en la porción más austral de América. Su ubicación geoestratégica y los intereses económicos implícitos, bien pudiesen derivar hacia el establecimiento un estado autónomo, al igual como ocurrió con Belice –antes parte de Honduras- que se independiza, a partir de los beneficios de explotación forestal otorgados por España a los británicos en tiempos de la colonia. 

Algunos analistas -yo tengo mis dudas- han sugerido que nos enfrentamos a los últimos estertores de la campaña de negación del cambio climático. Que el lobby estadounidense, financiado mayoritariamente por Exxon Mobil Corp. -la mayor corporación petrolera del mundo, con utilidades netas el 2006 por 377,640 millones de dólares- no resiste más…Han “perdido la batalla científica (París 2007) y también, la batalla ética. Y lo único que les queda es una maleta llena de dinero" como señala Ben Stewart de Greenpeace. Sin embargo, esta supuesta victoria ideológica contra los grupos empresariales, que nos permitiría abrigar algún tipo de esperanzas medioambientales, es meramente virtual… toda vez que, si disponen de los recursos necesarios para comprar cuotas de “aire limpio” y ajustarse a los límites establecidos, pueden seguir manteniendo su actual cultura de consumo y estilo de vida… Pueden comprar una “licencia para matar” y seguir contaminando sin restricciones. ¿Cómo impedirselos? si ellos son los ideólogos de estos mecanismos... Ellos no transgreden las leyes, las crean. 

En las primeras negociaciones sobre el clima se hablaba de “controlar la actividad industrial”. Al final lo que ha prevalecido es una forma diabólica de transferencia del desarrollo sustentable al sector privado, en la que la Bolsa del carbono -mercadeo- adquiere un papel protagónico. A través de la aplicación de estos mecanismos, una vez más, la factura será pagada primero por los países pobres, como consecuencia de la falta de voluntad política de los estados depositarios o su in defección para enfrentar estas estructuras de poder. Una vez más, el andamiaje recolonizador que lidera Estados Unidos, encontró la formula para “alambrarnos el futuro” y convertirnos en “codeudores solidarios” de sus excesos y de beneficios que no hemos recibido…pero que sin embargo, debemos ayudar a solventarlos… Patagonia y sus recursos se han convertido en la moneda de cambio. 

Difinitivamente... algo huele mal !!...

Compartir:

TRADUCTOR

OPERADOR TURISTICO

PESCA EN PATAGONIA CHILE

GALERÍA DE IMÁGENES

LIBROS RECOMENDADOS