15/6/07

EL REGRESO DEL CÓNDOR A PATAGONIA

Ver volar al guardián tutelar de los Andes, el cóndor (Vultur gryphus) es ciertamente un espectáculo emocionante. Quienes hemos vivido la experiencia de ver como, sin batir sus alas, el ave voladora más grande del mundo aprovecha las corrientes ascendentes para trepar a las alturas y luego, en un cerrar de parpados, planea hacia el valle… ligero, sutil, silencioso, mágico… no podemos aceptar la idea de ser parte de los últimos espectadores de su destino y resignarnos a que el animal emblemático de los Andes, parece haber perdido su brújula genética y ya no regresara más a sus cotos ancestrales. 

El Kuntur (en quechua) que en los tiempos del Incanato, fue reconocido como Dios de la Montaña, es el eslabón con nuestro pasado cultural, el mensajero del el sol, el agua y el cielo de los pueblos prehispánicos.

Habito las montañas desde Venezuela, Colombia hasta Tierra del Fuego, al sur de Chile y Argentina, pero en la actualidad su población esta muy reducida. 

Los primeros colonos mataban los cóndores porque creían que eran una amenaza para sus animales de granja. Creían que eran aves rapaces, cuando en realidad sólo comen animales muertos, contribuyendo así a sanear los ecosistemas en que viven. Además de la cacería injustificada y absurda, el Cóndor ha sido victima de la destrucción y deterioro de sus ambientes primigenios. Su biología reproductiva tampoco lo ayuda mucho: pone un solo huevo cada dos o tres años, que el macho y la hembra, en una relación monogámica, incuban por turnos durante casi dos meses. 

Si resulta gratificante saber que hoy en día, a través de algunos proyectos en desarrollo, este destino pude cambiar. Si bien el Cóndor es la imagen emblemática de América Latina, como dice el Medico veterinario Orlando Feliciano del Zoológico de Cali, hasta hace poco más de una o dos décadas, nada se estaba haciendo para rescatar a esta especie en extinción. En Colombia, en los años 80, quedaban tan sólo 27 ejemplares silvestres, los cuales fueron capturados y llevados a cautiverio con el fin de obtener polluelos para repoblar los sitios donde existieron. En 1989 recibieron los primeros cinco ejemplares machos donados por el zoológico de San Diego y en fecha posterior otros 65. En la actualidad, se estima que existe una población de 130 a 150 individuos. 

En Venezuela, sobre el Páramo de Mifafí, estado de Mérida, según información reciente, se intenta la reproducción de estas aves con algunos ejemplares en cautiverio. En 1994, Cuba donó a Venezuela una cría de la pareja de cóndores que permanecen en el zoológico de La Habana. Este macho llamado 'Combatiente", junto a “Anicsi” han dejado una pequeña descendencia que fue liberada y a la cual sólo se les proporciona alimento. 

En Perú, se lleva a cabo otro programa de repoblamiento con la participación de instituciones científicas y los gobiernos de Italia, Austria y Perú, que se conoce con el nombre de: “An the Wings of Condor” o “A volar con los Cóndores”. Las crías nacidas en cautiverio, son parte de la descendencia de un macho capturado en Machu Picchu y una hembra en el altiplano boliviano, que fueron llevadas a Viena hace 18 años. Al amparo del Centro de Biología de Viena y el Instituto Konrad Lorenz nacieron una decena de crías. El primer vuelo de los pichones hacia su libertad se intentó desde El Chicón, la montaña más alta del Valle Sagrado del Cusco, en Septiembre de 2006. 

En nuestro país hay un trabajo de responsabilidad compartida entre CONAF (Corporación Nacional Forestal), el Parque Metropolitano –que alberga al zoológico de Santiago, el SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) y la UNORCH (Unión de Ornitólogos de Chile) que trabajan en un Programa Binacional –Chile - Argentina- de Conservación del Cóndor desde 2001. A la fecha, se han rehabilitado y devuelto a su lugar de origen a 17 ejemplares. 

En Argentina, después de más de cien años de soledad, sin la presencia imponente del cóndor de los Andes, las Sierras de Paleimán  en la Patagonia, podrán disfrutar de nuevo de su vuelo majestuoso, gracias al esfuerzo mancomunado de alrededor de 60 instituciones suramericanas, norteamericanas y europeas que en 2003 iniciaron el proyecto "El retorno del cóndor al mar". Se han liberado desde entonces unos 13 ejemplares. En septiembre próximo se liberarán siete nuevos cóndores, la mayoría de ellos nacidos en cautiverio en diferentes zoológicos de la región. 

El éxito logrado en estos proyectos demuestra que la satanizada "globalización" puede transformarse en agente de colaboración y solidaridad para recuperar una población en peligro de extinción. No obstante ello, la reinserción del Cóndor, no depende prioritariamnte de su reproducción, ni de su capacidad para proveerse de alimento, si no de algo que es consustancial a su existencia: que pueda aprender a volar...¿Ironías del destino?

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Ubicación: Chile

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